La pobreza y la desigualdad son problemas complejos, pero no inevitables. Una sociedad bien informada puede provocar la transformación económica y política que pondrá fin a la pobreza. Este blog, elaborado por el área de investigaciones de Intermón Oxfam, quiere contribuir a ese debate: proponer reflexiones e ideas sobre la globalización y el desarrollo, y escuchar lo que otros tienen que decir.

sábado, 8 de noviembre de 2008

España en la cumbre de Washington

España ha peleado como pocas veces por hacerse con un sitio en la cumbre financiera de Estados Unidos, que tendrá lugar a finales de este mes. Bienvenidos sean los esfuerzos por figurar a la altura de nuestra cuenta corriente.

El problema es que ahora el Gobierno se va a ver obligado a decir algo, y hasta este momento no ha dado muchas pistas. Otros países, como el Reino Unido o Francia, acudirán a Washington con una propuesta para reformar el sistema financiero internacional y las instituciones que lo regulan. Gordon Brown ya ha dejado claro que no espera menos que una refundación del sistema Bretton Woods.

¿Qué tiene que decir España?

Gonzalo Fanjul, desde Boston. Leer más...

domingo, 2 de noviembre de 2008

Un nuevo actor entre nosotros

Esta noche mientras regresaba a casa en autobús por la Avenida de la Albufera, vía principal del barrio madrileño de Vallecas, he visto el cartel amarillo de un nuevo comercio. Se trata de la segunda “Oficina de Representación” que el Banco Pichincha ecuatoriano abre en España. La otra se encuentra en el también popular barrio madrileño de Carabanchel. Le seguirán otras en Murcia, Barcelona...

Si alguna conclusión he podido sacar en claro de los momentos de crisis que estamos viviendo es que poco de lo que antes parecía estable, perpetuo o inamovible, realmente lo es. No será gran cosa, pero al menos espero que me sirva para estar más “ojo avizor” de ahora en adelante.

Recuerdo que fue hace no más de 3 años cuando resultó innovadora y llamativa la apertura de sucursales orientadas a los inmigrantes por parte de bancos españoles tradicionales. Inconscientemente pensé que con eso se agotaba el tipo de respuesta comercial del sector bancario al fenómeno de la inmigración.

A estas alturas yo ya pensaba que la capacidad de sorpresa del fenómeno globalizador había entrado, al menos en el corto plazo, en su fase de “rendimientos decrecientes” y que no se divisaba en el horizonte ninguna novedad a destacar. Por eso el cartel amarillo del nuevo establecimiento me ha sorprendido. Y gratamente, debo de admitir. El Sur en el Norte...

El hecho de que en el escenario español de las finanzas en general y del manejo del dinero de los inmigrantes en particular aparezca este “nuevo actor” – el “nuevo banco” tiene más de un siglo de historia en Ecuador- me parece, de primeras, una buena noticia. ¿Un indicio, quizá, de creciente autonomía del Sur? Es posible que al conocer más de cerca las vicisitudes de sus compatriotas migrantes se “solidaricen empresarialmente” con su causa. Ojalá. Es posible también que por el efecto mágico de la competencia, el resto de bancos tradicionales se vean en la necesidad de asimilar ese trato en lo relativo al envío de remesas, al traslado de hipotecas, a la concesión de créditos… Ojalá también.

Puede que últimamente se baile menos chotis en La Latina y que “los camareros en Madrid ya no sean como los de antes”, pero yo me he alegrado mucho de ver el nuevo cartel amarillo en la Avenida de la Albufera.

Javi Pérez
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lunes, 22 de septiembre de 2008

George Monbiot o el verbo afilado

De vez en cuando tenemos la suerte de toparnos con libros, películas o canciones que logran movernos por dentro y despiertan en nosotros una energía especial. Al acabar de leerlo, verlo, o escucharlo el cuerpo nos pide marcha: cruzarse el mundo en bicicleta, escribirle por fin una carta a esa chica del instituto o ponerse en pie y rebelarse contra las injusticias… Yo lo achaco a que son capaces de tratar los grandes temas de manera sencilla, directa y original. Aún más de vez en cuando hay artículos en la prensa que también merecen ser elevados a esa categoría.
Hace unos días el periodista inglés George Monbiot publicó dos artículos consecutivos en The Guardian. En ellos, Monbiot aprovecha el tema de los acuerdos comerciales (EPAs) que la Unión Europea está negociando con los países de África, Caribe y Pacífico (ACP) para hablar, en definitiva, de las injustas relaciones Norte-Sur y de la pobreza y la miseria que estas provocan.

Sin faltar a la verdad Monbiot se permite simplificar algunos mensajes con el loable fin de hacer asequibles al público general temas graves y complicados. Temas en los que Oxfam lleva trabajando ya muchos años.
Nos cuenta Monbiot, por ejemplo, cuánto se parece la actitud de la UE en estas negociaciones al espíritu que regía las relaciones entre las colonias europeas y sus colonias en el siglo XXI.
También cuenta que en caso de que las negociaciones prosperen en los términos que se conocen hasta ahora, los países ACP perderán gran parte de la flexibilidad necesaria para poner en marcha políticas orientadas a proteger a sus economías, a reducir la vulnerabilidad de su población y a prevenir crisis como la alimenticia de los últimos meses. La UE, en un ejercicio extraordinario de hipocresía, sigue persiguiendo la rápida liberalización de las economías más pobres cuando ni es ese el camino que sus países emplearon para llegar a donde están ni es lo que ellos están dispuestos a hacer en temas tan sensibles como las subvenciones agrícolas o el movimiento internacional de trabajadores.
Aunque todos estos temas requieren de sesudos estudios para entenderlos en profundidad, no debiera hacer falta mucho más que un par de artículos como éstos para provocar la indignación y el enfado de los europeos contra los gobernantes que nos representan.
En estos días en los que están saliendo a la luz las repercusiones que puede tener para la sociedad en general un modelo económico que no pone límite alguno a las aspiraciones de enriquecimiento rápido de unos pocos, puede ser una buena ocasión para pararnos a hacer el paralelismo con la postura de los países ricos en sus relaciones comerciales con el mundo en desarrollo. ¿A quiénes benefician? ¿Cuáles son sus repercusiones en el largo plazo? ¿Tendrán que disculparse y recular una vez que el daño ya esté hecho...?
No conocía de antes a George Monbiot. Habrá que seguirle la pista. Ojalá fuera más común el encontrarnos con periodistas así: bien informados y diciendo verdades como puños.
Os recomiendo su lectura y os animo a que continuéis el debate en este foro. Estos son los links para acceder a los artículos (en inglés): primer artículo y segundo artículo.

Un saludo,
Javier Pérez
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sábado, 20 de septiembre de 2008

A vueltas con el retorno de los inmigrantes

Después de varios amagos, el Gobierno propuso por fin el viernes una serie de medidas que persiguen el retorno de los inmigrantes a sus países de origen. En esencia, la propuesta consiste en ofrecer el pago acumulado de las prestaciones sociales a las que tiene derecho el inmigrante, a cambio de que éste retorne a su país por un período mínimo de tres años. Parte de ese dinero (40%) lo recibiría al marcharse, y el resto una vez que ya está en su país.

La idea no es idiota. Para muchos inmigrantes, un ‘ahorro’ repentino y acumulado tan sustancioso como el que ofrece el Gobierno (por ejemplo una cantidad total de unos 6.000 a 10.000 euros para empleados técnicos con salarios medios) les permitiría intentarlo de nuevo en sus regiones de origen, o al menos realizar algunas inversiones que garanticen un futuro más tranquilo. Si además resulta que las perspectivas de trabajar en España son ahora mucho menos halagüeñas de lo que eran hace sólo un año, las razones para volver a casa durante un tiempo son aún más poderosas.

Sin embargo, las condiciones que rodean este pago amenazan con convertirlo en uno de los mayores fiascos de la política de inmigración del Gobierno socialista. Es perfectamente evidente que el propósito de la medida no es más que sacar de España cuanto antes al mayor número posible de gente, y dejarlos fuera durante un tiempo indefinido. Por alguna razón que sólo ha sorprendido al Sr. Corbacho, la gran mayoría de los inmigrantes parece haberse dado cuenta de este pequeño detalle, y menos de un 10% de los afectados habría mostrado algún interés en apuntarse a la medida.

Existen algunas buenas razones para rechazar la propuesta: en primer lugar, por mal que vayan las cosas en España, es difícil que una familia inmigrante encuentre mucho más próspero su país de origen. En segundo lugar –y éste es el obstáculo fundamental-, el Gobierno sólo garantiza la fecha de salida, pero no la de retorno; cualquier inmigrante que haya pasado por el infierno económico, burocrático y legal que supone llegar a Europa la primera vez se lo pensará mucho antes de tener que pasar por ello de nuevo. La realidad es que el control obsesivo de las fronteras es malo cuando las cosas van bien (porque la economía se convierte en un imán para la inmigración irregular), pero es igualmente malo cuando las cosas van mal (porque el inmigrante se ve atrapado en un país en el que no puede trabajar).

Tampoco conviene olvidar que en este caso el Gobierno dispara con pólvora ajena: el dinero que ofrece a los inmigrantes es el resultado de las contribuciones que han hecho como trabajadores, y por lo tanto no les pertenece más que ellos.

Los ciclos económicos son capaces de tumbar hasta las mejores intenciones, y sin duda las del primer Gobierno de Rodríguez-Zapatero lo eran. España se puso al frente de una política migratoria más justa e inteligente, ofreciendo al resto de Europa un modo diferente de concebir el control y la integración de los flujos de inmigrantes. Llegó incluso a reconocer en voz baja la necesidad de concebir nuevos modelos migratorios, basados en la idea de ‘circularidad’ y amparados por el esfuerzo común de los países de la UE. Pero la crisis económica ha puesto fin a las ideas y al coraje político que las convierte en realidad. Una lástima.

Desde Boston, Gonzalo Fanjul
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jueves, 4 de septiembre de 2008

El día de la marmota

Ocurrió hace un mes y me pilló en plena mudanza trasatlántica, pero me quedé con las ganas de comentar el penúltimo fiasco de las negociaciones comerciales en la OMC (Organización Mundial del Comercio). Las razones de este fracaso no merecen demasiados comentarios. Es lo que el periodista del FT Alan Beattie denomina ‘el día de la marmota’ en referencia a aquella película de Bill Murray en la que el protagonista se levanta cada mañana en el mismo día: en un ambiente completamente enrarecido por siete años largos de negociaciones, los países ricos presentaron las mismas propuestas mediocres a un mundo en desarrollo que ha cambiado sin que Europa y EEUU parezcan haberse enterado. Es la misma situación que se repite cada dos años desde 2003, y con el mismo resultado. Pero recordé la importancia de este asunto charlando con Mamo Mihretu, uno de los responsables del Ethiopia WTO Project, que se ocupa de impulsar desde el Gobierno etíope la incorporación de este país a la OMC.
Mamo describe un panorama simple, pero demoledor: el fracaso de las negociaciones en la OMC ha retrasado la incorporación de Etiopía a una institución de la que dependen los ingresos de millones de agricultores pobres. Etiopía, como muchos otros pequeños países en desarrollo, se ha visto en la obligación de buscar un acuerdo con la UE en las negociaciones de los EPA (Acuerdos Económicos de Partenariado), en las que Europa impone un trato recíproco a países de capacidades y niveles de desarrollo profundamente diferentes (puedes consultar los detalles de esta situación en el documento de Oxfam Socios o rivales). Escribo estas líneas mientras escucho el discurso de aceptación de John McCain en la convención republicana de Saint Paul. En lo que toca a un futuro comercio con justicia, el panorama es inquietante: a la hora de enfrentarse a los grandes retos globales, la oferta republicana es aterradora. Por ejemplo, la candidata a vicepresidenta, Sarah Palin, ha dejado claro que desconfía de las teorías que responsabilizan al ser humano del cambio climático (y al mono de la evolución, todo sea dicho). Como señala Lluis Bassets en una estupenda entrada en su blog de hoy (Dos tazas), el ‘ticket’ McCain Palin corre el riesgo de sobrepasar por la derecha a Bush en varios de los asuntos principales a los que nos enfrentamos. Pero, francamente, dudo que con Obama las perspectivas de un acuerdo justo en la OMC sean mejores que con McCain. El partido demócrata ha estado tradicionalmente vinculado a los mismos sindicatos que se oponen a un comercio más abierto que desplace lo que queda de la producción industrial a los países en desarrollo (mucho más en período de recesión económica). Por si fuera poco, Obama busca un vuelco en algunos estados rurales del sur tradicionalmente republicanos, pero que cuentan con una importante población afroamericana. Será difícil que alcance la presidencia si sugiere recortar las ayudas a la agricultura o el programa de producción de biodiesel. Al menos podríamos encontrar soluciones imaginativas para dar buen uso a la OMC, como la
propuesta de Stiglitz de utilizar su mecanismo sancionador para castigar las emisiones contaminantes de los EEUU...

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lunes, 1 de septiembre de 2008

Thank you, Mr. President

La cadena estadounidense HBO (conocida en España por series como Los Soprano o The Wire) difundió hace poco el documental ‘Thank you, Mr. President’ en el que relata la vida profesional de Helen Thomas. Esta periodista nacida en 1920, ha cubierto desde la Casa Blanca nada menos que nueve presidencias; todas desde John F. Kennedy hasta George Bush. En un momento de este espléndido documental, Thomas afirma: “Los Presidentes deben ser cuestionados, y deben ser cuestionados a menudo y de forma irreverente” (como muestra, escucha el esclarecedor intercambio de Helen Thomas con el presidente Bush, en donde le cuestiona acerca de la intervención en Irak).

Las incisivas preguntas de Thomas a lo largo de 50 años de profesión no sólo son un monumento a la figura del periodismo independiente y constructivo, sino un reflejo del respeto que sienten los estadounidenses por la figura de sus presidentes. Precisamente porque se respeta la institución, se la somete a un exhaustivo control público y se critica con virulencia la mentira y la mediocridad, algo que está ocurriendo ahora: La gran mayoría de los estadounidenses ha llegado a la conclusión de que George W. Bush desprestigia la presidencia de los EEUU (hoy Bush cuenta con un índice de aprobación menor del que tenía Nixon… el día después de dimitir). La sensación generalizada es que la agenda política está centrada en las cuestiones equivocadas y que el país enfrenta retos que este Gobierno simplemente ha elegido ignorar.

Puedes encontrar una buena fotografía de estos retos en el informe The Measure of America (La medida de América), que analiza por primera vez la situación social y económica de los EEUU desde la perspectiva del Desarrollo Humano. Este trabajo ha sido financiado por Oxfam America y otras tres fundaciones estadounidenses, y promovido por el premio Nóbel Amartya Sen, que escribió el prólogo. El libro describe una desigualdad tan escalofriante como desconocida para muchos de nosotros:

  • En el país con el gasto total en seguros de salud más alto del mundo, un afroamericano estadounidense vive, como promedio, 14 años menos que un habitante de Asia. De hecho, 47 millones de estadounidenses carecen hoy de seguro de salud.
  • El 1 por ciento más rico de los estadounidenses posee un tercio del total de la riqueza nacional (un porcentaje que asciende al 71 por ciento cuando se trata del 10 por ciento más rico). El 60 por ciento más pobre se reparte tan sólo el 4 por ciento de la riqueza.
    Al acabar el cuarto curso de educación primaria, los niños latinos y los afroamericanos están dos años por detrás de los blancos de ingreso alto en conocimientos de lengua y de matemáticas.
  • El informe centra las respuestas en tres grandes ámbitos: acceso universal a la salud, acceso a una educación pública de calidad y medidas para reducir la desigualdad en el gasto y en el ingreso.
La pregunta es, ¿está el país preparado el para el cambio profundo que muchos reclaman? ¿traería Barak Obama ese cambio? Presencié su discurso de aceptación de la candidatura demócrata con mis compañeros de la Kennedy School of Government, y tengo que confesar que es una de los momentos políticos más emocionantes e inspiradores que he vivido nunca. Se podía palpar la emoción y la esperanza que muchos estadounidenses han puesto en este candidato. Veremos. No todos tienen tan claro que las vantajas para el resto del mundo sean tan numerosas como las ventajas que traería para el desarrollo de sus conciudadanos. Es algo que podemos discutir la próxima ocasión.

Desde Boston, Gonzalo Fanjul.
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miércoles, 16 de julio de 2008

Biocombustibles: ¿un remedio peor que la enfermedad?

Hoy dice el Gobierno español que son las petroleras quienes están detrás de la campaña contra los biocombustibles, y que piensa seguir adelante con las metas fijadas. Poco importa que el Parlamento Europeo, Gran Bretaña, Holanda, Francia y Alemania hayan echado ya el freno, que países como Indonesia, uno de los que ya han sufrido las consecuencias, pidan que las tierras cultivables se destinen a producir alimentos. Poco importan los informes que aseguran que, a excepción del etanol a partir de caña de azúcar, la mayoría de los biocombustibles resultan en emisiones netas de CO2, es decir, más bien agravan el problema. Y tampoco importa mucho que se cuenten entre las causas de la disparada subida en el precio de los alimentos (aunque difieren en las cifras, informes como los del FMI, el IFPRI y la OCDE coiciden en que existe una relación causal directa).

Tampoco importa que la meta en cuestión - sustituir un 10% de los carburantes por biocombustibles para el 2020- se adoptase en el 2003, en un contexto de supuesta abundancia de alimentos (eso sí, no accesibles para todos), incremento de las tierras agrícolas "ociosas", un sector rural necesitado de estímulos y la creencia de que los biocombustibles podrían reducir la amenaza del cambio climático.

Hoy las circunstancias han cambiado radicalmente, pero a nuestro gobierno parece no importarle. Las evidencias más que suficientes de un impacto negativo de las políticas actuales de fomento a los biocombustibles deberían llamar al "principio precautorio", ya aplicado anteriormente en acuerdos internacionales sobre protección de la biodiversidad. Dicho principio recomienda que“cuando haya amenazas de daños serios o irreversibles, la falta de plena certeza científica no debe usarse como razón para postponer medidas efectivas que eviten la degradación ambiental”.

Existen otras formas de solucionar el problema energético de manera más eficiente y mucho menos arriesgada, como las medidas de ahorro y eficiencia energética, que pueden reducir hasta en un 30% el consumo actual de combustibles. También se requiere invertir más en desarrollar los biocombustibles llamados de "segunda generación" (a partir de residuos o materias primas no alimentarias) y establecer estándares más exigentes en cuanto a la reducción real de emisiones o los efectos del cambio de uso de la tierra debido al cultivo de biocombustibles.

Cuando por tratar de solucionar un problema se generan otros, deberíamos ser lo suficientemente cautelosos como para cambiar de estrategia. Otros ya lo están haciendo, esperemos que España rectifique a tiempo.

Arantxa Guereña
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lunes, 7 de julio de 2008

Lampedusa en el G8

'Viñeta en The Economist' El primer mensaje de la editorial del Economist de esta semana no puede ser más cierto: “las instituciones globales son un desorden anticuado” (traducción propia), necesitan reformarse, están empantanadas y se están mostrando ineficaces ante los problemas globales: el hambre, los desastres humanitarios, el cambio climático. Su segundo mensaje no puede ser más errático: la reforma pasa por incluir en los Clubes de los viejos ricos (el G8, en Banco Mundial, el Consejo de Seguridad) a los nuevos ricos (China, India, Brasil, España). "Eso significaría reconocer cuánto ha modificado la economía el orden mundial. Las economías emergentes aportan hoy más de la mitad del crecimiento global. A las más poderosas de entre ellas se les debe dar más voz en las instituciones internacionales” (traducción propia). Así que, de cara al futuro, ¿el criterio seguiría siendo que decidan los más ricos?, ¿“Todo debe cambiar para que todo siga igual”, que diría el Gattopardo? Bonita manera de perpetuar un sistema de gobierno global donde mandan más los que más tienen.

¿Por qué la máxima democrática de una persona/un voto, válida a niveles nacional y subnacional, se convierte sin más en un dólar/un voto al saltar al nivel global? Poco o nada van a cambiar así las instituciones internacionales en los próximos años. Es de esperar que el Secretario General de Naciones Unidas, el surcoreano Ban Ki-moon, no comparta este punto de mira y que la razón de su desaparición en combate en los últimos y agitados meses sea la elaboración de una propuesta de reforma de las instituciones globales donde primen los criterios democráticos y no los monetarios.

'Cabezones' de Oxfam Internacional en Toyako, Japón, durante la Cumbre del G8 estos díasUn sistema de gobierno donde, ante los problemas globales, la voz de Togo (para cuya economía la crisis alimentaria y el precio del crudo han supuesto una pérdida del 15% del PIB en menos de un año,
según el FMI) sea tan decisoria como la del Reino Unido, o la de China.

"Cabezones" de Oxfam Internacional en Toyako, Japón, durante la Cumbre del G8 estos días.

Isabel Kreisler
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jueves, 3 de julio de 2008

¿Quién paga la crisis económica?

Alarmante el anuncio de "acotar" la ayuda al desarrollo (AOD) en los próximos dos años efectuado hoy por la Vicepresidenta Fernández de la Vega. El Gobierno debería aclarar el significado de este término y presentar un calendario vinculante de cómo tiene previsto alcanzar el compromiso de destinar el 0,7% en 2012 en este nuevo contexto.

Parece poco coherente que el mismo Gobierno que ayer reprendía a los países europeos el incumplimiento de sus compromisos en cooperación internacional, anuncie ahora entre sus primeras medidas de austeridad económica un frenazo a la ayuda al desarrollo. El mismo Presidente Rodríguez Zapatero ha afirmado que, ante las dificultades económicas, considera "inaceptable que paguen las dificultades los más vulnerables". Pues bien, los más vulnerables y los más afectados por la desaceleración económica global son precisamente los millones de personas en los países del Sur que sufren las consecuencias de la crisis alimentaria y el recorte de la ayuda a los países en desarrollo.

Según nuestros cálculos es necesario un avance de entre 5 y 7 puntos porcentuales cada año entre ahora y el 2012 para alcanzar el objetivo comprometido del 0,7%. Si el Gobierno frena ahora el ritmo de crecimiento, resultará imposible cumplir con una promesa que ha sido además ratificada por todos los partidos políticos del arco parlamentario.

(La noticia del día sin embargo es la foto de Ingrid Betancourt en libertad, hasta en Madrid se respira hoy un aire más limpio, más ligero.)

Isabel Kreisler
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Bienvenidos al blog del equipo de investigaciones de IO

Antes de poner en marcha este blog tuvimos bastantes dudas. Internet es un campo abonado para las reflexiones individuales o institucionales (la mayoría de dudoso interés) y no estábamos muy seguros de que la nuestra fuese a abrirse paso.

Al final, nos hemos decidido: la ventana que hoy abrimos puede ser una buena oportunidad para dar a conocer nuestro trabajo y el de los autores qué influyen en nuestra forma de pensar. Es un blog pensado para los equipos de Oxfam en todo el mundo, pero también para muchos amigos y desconocidos que se interesan por el campo del desarrollo, y con los que siempre resulta un placer compatir ideas y discusiones.

Os animamos a participar en esta iniciativa. De forma respetuosa, pero provocativa. Ofreciéndonos vuestra experiencia y vuestras ideas. En un asunto tan complejo, ninguna ocurrencia sobra.

Gracias y hasta pronto,

Gonzalo Fanjul Leer más...
Los contenidos de este blog son reflexiones personales de los autores, y no necesariamente representan las posiciones de Oxfam. Para conocer nuestras publicaciones y los temas que investigamos, consulta las páginas de Oxfam o de Intermón Oxfam.