La pobreza y la desigualdad son problemas complejos, pero no inevitables. Una sociedad bien informada puede provocar la transformación económica y política que pondrá fin a la pobreza. Este blog, elaborado por el área de investigaciones de Intermón Oxfam, quiere contribuir a ese debate: proponer reflexiones e ideas sobre la globalización y el desarrollo, y escuchar lo que otros tienen que decir.
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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Por qué es necesario cerrar la Ronda de Doha ¡YA!

Las organizaciones de la sociedad civil trabajando en temas de comercio y pobreza hemos mantenido durante los últimos años la opinión de que la no-firma de un acuerdo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que pusiera fin a la Ronda de Desarrollo de Doha era mejor que la firma de un mal acuerdo.

A pesar de que debemos seguir manteniendo esa opinión, hay una serie de razones que incitan a pensar que habría que redoblar los esfuerzos por alcanzar un acuerdo tan pronto como sea posible. Cada día que pasa pinta peor para los intereses de los países pobres en lo que respecta al comercio internacional. ¿Que por qué?:


- Porque mientras las negociaciones en la OMC siguen estancadas (y ya van a hacer 7 años), las grandes potencias mundiales se han lanzado a negociar acuerdos comerciales bilateralmente con las regiones más pobres del planeta. En estas negociaciones, la UE y EEUU están yendo “a saco” y entrando hasta la cocina en unos temas y con unas pretensiones que en el foro multilateral ni siquiera se les ocurriría plantear.
- Porque en estas negociaciones bilaterales, los países ricos ofrecen acceso libre de aranceles y cuotas a la inmensa mayoría de los productos de los países en desarrollo a cambio de ambiciosas pretensiones ofensivas en servicios, inversiones, etc. Aparte de que existen muchas otras barreras que aún pueden impedir a estos productos alcanzar los mercados del Norte (condiciones sanitarias, laborales, ecológicas…), el hecho de que se "vendan" estas preferencias a todas las regiones en desarrollo por igual hace ¡que dejen de ser preferencias! El caso del plátano es paradigmático. Algunos países africanos y caribeños han vendido su alma al diablo para mantener el acceso libre de sus plátanos a Europa y, meses después, la UE ofrece similares condiciones a los países centroamericanos, cuyo producto desbancará a los anteriores en los mercados europeos.

- En estos tiempos de crisis, los países ricos sienten una fuerte tentación proteccionista y unilateralista. Esto es sinónimo de mirarse al ombligo y mirar, aún menos, por los intereses de los países en desarrollo. Unas reglas comerciales multilaterales cerrarían el paso a estas tendencias de forma prácticamente definitiva.

Lo malo es que me temo que estas reflexiones se las hayan hecho también los países ricos. Haría falta un liderazgo internacional que sea capaz de vender el multilateralismo de tal forma que no sea políticamente rentable oponerse abiertamente a él ni, por tanto, a la finalización de la Ronda.

Si alguien estaba pensando en Obama, temo deciros que en esto no va a ser nuestro hada madrina. Según las últimas noticias que hemos recibido desde EEUU, el Partido Demócrata va a mostrar una cara aún más agresiva que los Republicanos en las negociaciones comerciales. Primera desilusión…

Javi Pérez
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lunes, 1 de diciembre de 2008

Un nombramiento esperanzador en el equipo de Obama

Según publica hoy el diario International Herald Tribune, Barak Obama habría elegido a Susan Rice como la nueva embajadora de EEUU ante la ONU. Aunque este nombramiento es un chasco para quienes esperábamos que Obama diese una oportunidad a la incombustible Samantha Power (profesora de la Kennedy School of Government y una defensora valiente y lúcida de los derechos humanos), parece poco probable que la nueva embajadora vaya a ser menos combativa en este ámbito.


Secretaria Adjunta de Estado para África durante el Gobierno de Bill Clinton, Rice tuvo que vivir el fracaso de la comunidad internacional ante el genocidio de Ruanda, una experiencia que le dejó marcada por vida. Durante los últimos años se ha convertido en una dura detractora de la apatía de EEUU ante la guerra de Darfur, y varias organizaciones -como Save Darfur Coalition- ya han expresado su satisfacción ante un nombramiento que puede volver a colocar los conflictos de África en el mapa de la Casa Blanca.

Gonzalo Fanjul, desde Boston.

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martes, 11 de noviembre de 2008

Recordando a Galbraith

Si hay alguien al que la victoria de Obama hubiese hecho más féliz que a ningun otro, ése es John K. Galbraith. El viejo economista canadiense acompañó durante sus más de cien años la evolución del Partido Demócrata estadounidense, siempre en el margen izquierdo: comenzó su carrera colaborando con el New Deal de Roosevelt; amigo y consejero de Kennedy, fue su embajador en la India durante varios años; como tantos otros, apoyó las reformas económicas de Johnson, pero se acabó enfrentando a él por la guerra de Vietnam; colaboró en la nominación de McGovern y con su demoledora crítica del Reaganomics apoyó decididamente la elección de Bill Clinton.

Durante todo este tiempo, Galbraith se fue imponiendo como uno de los referentes económicos del país. Profesor en Harvard, y uno de los ensayistas más brillantes de su época, escribió más de treinta libros en defensa de una economía justa y humana. Algunos, como El crack del 29 o Breve historia de la euforia financiera son reeditados de forma periódica para recordarnos que "en este momento los mercados se dotan de mucha más liquidez financiera que inteligencia para gestionarla". Otros, como The Affluent Society o The Good Society, abordaron el reto de transformar nuestras sociedades y acabar con la desigualdad y la pobreza.

Puedes encontrar una descripción completa de su vida y su obra en la excelente biografía que escribió Richard Parker, profesor de la John F. Kennedy School of Government. En la web de este libro encontrarás también numerosos archivos sonoros y visuales de Galbraith.

Lo curioso de este asunto -me recordaba hace unos días mi profesor de historia, Alexander Keyssar- es que Galbraith no sería considerado hoy un verdadero economista. En la era de las regresiones y los modelos econométricos, el análisis económico de Galbraith, accesible, didáctico y político, es considerado un ejercicio superficial.

Personalmente, prefiero pensar en la economía como una herramienta al servicio del debate y el interés público, y no como una simplificación númerica y parcial de la realidad. Dicho de otro modo, me quedo con el hombre que, describiendo la crisis del 29, dijo: "Es aquí donde reside el problema del capitalismo (...): qué hace que quienes saben que las cosas están yendo mal proclamen sin embargo que todo va muy bien". ¿Te suena?

Gonzalo Fanjul, desde Boston
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lunes, 10 de noviembre de 2008

Franklin Delano Obama

Éste es el sugerente título con el que Paul Krugman analiza en el New York Times de hoy las expectativas a las que debe hacer frente el nuevo Presidente Obama: "De repente, todo lo antiguo se convierte de nuevo en New Deal. Reagan fuera; F.D.R. [F. D. Roosevelt] dentro."

El New Deal de Roosevelt, como la Gran Sociedad de Johnson treinta años después, redefinieron el modo de entender las políticas públicas y el papel del Estado en el bienestar común. Roosevelt se enfrentó a un país deprimido con el primer gran experimento keynesiano del siglo XX. Las refomas del New Deal dieron lugar a leyes e instituciones regulatorias que transformaron el Estado: infraestructuras públicas (incluyendo un ambicioso programa de vivienda social), protección de los pequeños agricultores o garantías para el pequeño inversor y propietario. Muchas de sus reformas fueron declaradas inconstitucionales en un primer momento, pero los cambios en el Tribunal Supremo permitieron sacarlas adelante poco tiempo después.

Lyndon B. Johnson pronunció en 1964 su celebre discurso sobre la Gran Sociedad: una sociedad que no es capaz de ocuparse de los más débiles no merece ser llamada por ese nombre. Johnson -al que la Historia desgraciadamente recordará por comenzar la guerra de Vietnam- continúo el trabajo que Roosevelt había empezado y Kennedy había soñado. Bajo su presidencia, por ejemplo, se pusieron en marcha los dos programas federales de salud que hoy siguen vigentes (Medicare y Medicaid). También se aprobó la Economic Opportunity Act, que mejoró la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación.

Obama no se enfrenta a retos menores. Más de un millón de estadounidenses han perdido ya su vivienda como consecuencia de la crisis hipotecaria; 46 millones carecen de un seguro de salud que les garantice asistencia más allá de la unidad de emergencias; doce millones de inmigrantes irregulares recuerdan el fracaso de las políticas de inmigración de los últimos veinte años. La lista es tan extensa como abrumadora.

Con la excepción de la guerra de Irak y el nuevo Protocolo de Kyoto, las prioridades de la nueva Administración serán casi completamente internas. Tengamos paciencia. Si Obama es realmente un nuevo Roosevelt estamos ante la oportunidad de cambiar el modelo de desarrollo que se ha impuesto a los países pobres durante más de tres décadas.

Gonzalo Fanjul, desde Boston
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Los contenidos de este blog son reflexiones personales de los autores, y no necesariamente representan las posiciones de Oxfam. Para conocer nuestras publicaciones y los temas que investigamos, consulta las páginas de Oxfam o de Intermón Oxfam.