La pobreza y la desigualdad son problemas complejos, pero no inevitables. Una sociedad bien informada puede provocar la transformación económica y política que pondrá fin a la pobreza. Este blog, elaborado por el área de investigaciones de Intermón Oxfam, quiere contribuir a ese debate: proponer reflexiones e ideas sobre la globalización y el desarrollo, y escuchar lo que otros tienen que decir.
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martes, 3 de febrero de 2009

Me alegro por Moldavia, pero hay algo que no entiendo

En 2008, la UE ofreció a Moldavia mejorar las condiciones de sus “Preferencias Comerciales Autónomas”, por las que desde el 2004 las exportaciones moldavas a la UE gozaban de acceso preferencial. Con esta oferta, Moldavia mejorará considerablemente sus condiciones de acceso a la UE. Moldavia es el país más pobre del continente europeo y ocupa el lugar 111 en el ranking del Índice del Desarrollo Humano. Por ello, esta noticia no puede provocar más que alegría. Quisiera sin embargo añadir dos reflexiones que este acontecimiento me suscita desde el punto de vista de la “justicia económica”.


En 2004, la Unión Europea oficializó a través de las “Políticas Europea de Vecindad” (PEV), las relaciones que mantiene con aquellos países no comunitarios con los que comparte frontera terrestre o marítima (excepto Rusia). La “pata comercial” de estos PEV se denominó “Preferencias Comerciales Autónomas”.

En 2008, la UE ofreció a Moldavia mejorar las condiciones de sus “Preferencias Comerciales Autónomas”, por las que desde el 2004 las exportaciones moldavas a la UE gozaban en un 86 por ciento de acceso preferencial, amparado por el Sistema General de Preferencias “plus”. Con esta oferta, Moldavia mejorará considerablemente sus condiciones de acceso a la UE.

Moldavia es el país más pobre del continente europeo y ocupa el lugar 111 en el ranking del Índice del Desarrollo Humano. Por ello, esta noticia no puede provocar más que alegría.

Quisiera sin embargo añadir dos reflexiones que este acontecimiento me suscita desde el punto de vista de la “justicia económica”:

- ¿No es este tipo de “trato comercial preferencial”, no basado en aspectos objetivos (nivel económico, cumplimiento de legislaciones laborales o de DDHH, etc.), el que contraviene las normas de la OMC y que provocó que la UE se viera obligada a cesar su trato preferencial a los países ACP y embarcarse en las tan polémicas y criticadas negociaciones de los acuerdos EPA? ¿Dónde queda la retórica de la UE de que la negociación de los EPA no era decisión política suya sino una imposición externa para no contravenir las normas del comercio multilateral?

- La UE ha justificado el otorgamiento de estas preferencias y la no negociación de un Tratado de Libre Comercio entre la UE y Moldavia diciendo que: “Ofrecer a Moldavia un mejor acceso al mercado de la UE fomentará su desarrollo económico. Está claro que iniciar las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio con Moldavia no es una opción dado que Moldavia no posee la capacidad competitiva para asumir obligaciones comerciales recíprocas con la UE”.

Si la UE es capaz de mostrar esta sensibilidad en relación al rol del comercio como motor del desarrollo para los países pobres, ¿qué es lo que le impide ampliar esta reflexión a su posicionamiento comercial con los países ACP (entre los que está la gran mayoría de los Países Menos Desarrollados del mundo) o con el resto de regiones en desarrollo con las que actualmente negocia tratados comerciales bajo una estrategia marcadamente mercantilista y de búsqueda de intereses comerciales ofensivos? ¿Hay alguna razón estratégica por la que Moldavia merezca mejor trato que Costa de Marfil, Ghana, Camerún o Guyana?

Hace ya tiempo que los argumentos con los que la Comisión Europea defiende su comportamiento con los EPAs me huelen mal. Después de conocer esta noticia, aún me huelen peor. En fin…
Javi Pérez
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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Por qué es necesario cerrar la Ronda de Doha ¡YA!

Las organizaciones de la sociedad civil trabajando en temas de comercio y pobreza hemos mantenido durante los últimos años la opinión de que la no-firma de un acuerdo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que pusiera fin a la Ronda de Desarrollo de Doha era mejor que la firma de un mal acuerdo.

A pesar de que debemos seguir manteniendo esa opinión, hay una serie de razones que incitan a pensar que habría que redoblar los esfuerzos por alcanzar un acuerdo tan pronto como sea posible. Cada día que pasa pinta peor para los intereses de los países pobres en lo que respecta al comercio internacional. ¿Que por qué?:


- Porque mientras las negociaciones en la OMC siguen estancadas (y ya van a hacer 7 años), las grandes potencias mundiales se han lanzado a negociar acuerdos comerciales bilateralmente con las regiones más pobres del planeta. En estas negociaciones, la UE y EEUU están yendo “a saco” y entrando hasta la cocina en unos temas y con unas pretensiones que en el foro multilateral ni siquiera se les ocurriría plantear.
- Porque en estas negociaciones bilaterales, los países ricos ofrecen acceso libre de aranceles y cuotas a la inmensa mayoría de los productos de los países en desarrollo a cambio de ambiciosas pretensiones ofensivas en servicios, inversiones, etc. Aparte de que existen muchas otras barreras que aún pueden impedir a estos productos alcanzar los mercados del Norte (condiciones sanitarias, laborales, ecológicas…), el hecho de que se "vendan" estas preferencias a todas las regiones en desarrollo por igual hace ¡que dejen de ser preferencias! El caso del plátano es paradigmático. Algunos países africanos y caribeños han vendido su alma al diablo para mantener el acceso libre de sus plátanos a Europa y, meses después, la UE ofrece similares condiciones a los países centroamericanos, cuyo producto desbancará a los anteriores en los mercados europeos.

- En estos tiempos de crisis, los países ricos sienten una fuerte tentación proteccionista y unilateralista. Esto es sinónimo de mirarse al ombligo y mirar, aún menos, por los intereses de los países en desarrollo. Unas reglas comerciales multilaterales cerrarían el paso a estas tendencias de forma prácticamente definitiva.

Lo malo es que me temo que estas reflexiones se las hayan hecho también los países ricos. Haría falta un liderazgo internacional que sea capaz de vender el multilateralismo de tal forma que no sea políticamente rentable oponerse abiertamente a él ni, por tanto, a la finalización de la Ronda.

Si alguien estaba pensando en Obama, temo deciros que en esto no va a ser nuestro hada madrina. Según las últimas noticias que hemos recibido desde EEUU, el Partido Demócrata va a mostrar una cara aún más agresiva que los Republicanos en las negociaciones comerciales. Primera desilusión…

Javi Pérez
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lunes, 22 de septiembre de 2008

George Monbiot o el verbo afilado

De vez en cuando tenemos la suerte de toparnos con libros, películas o canciones que logran movernos por dentro y despiertan en nosotros una energía especial. Al acabar de leerlo, verlo, o escucharlo el cuerpo nos pide marcha: cruzarse el mundo en bicicleta, escribirle por fin una carta a esa chica del instituto o ponerse en pie y rebelarse contra las injusticias… Yo lo achaco a que son capaces de tratar los grandes temas de manera sencilla, directa y original. Aún más de vez en cuando hay artículos en la prensa que también merecen ser elevados a esa categoría.
Hace unos días el periodista inglés George Monbiot publicó dos artículos consecutivos en The Guardian. En ellos, Monbiot aprovecha el tema de los acuerdos comerciales (EPAs) que la Unión Europea está negociando con los países de África, Caribe y Pacífico (ACP) para hablar, en definitiva, de las injustas relaciones Norte-Sur y de la pobreza y la miseria que estas provocan.

Sin faltar a la verdad Monbiot se permite simplificar algunos mensajes con el loable fin de hacer asequibles al público general temas graves y complicados. Temas en los que Oxfam lleva trabajando ya muchos años.
Nos cuenta Monbiot, por ejemplo, cuánto se parece la actitud de la UE en estas negociaciones al espíritu que regía las relaciones entre las colonias europeas y sus colonias en el siglo XXI.
También cuenta que en caso de que las negociaciones prosperen en los términos que se conocen hasta ahora, los países ACP perderán gran parte de la flexibilidad necesaria para poner en marcha políticas orientadas a proteger a sus economías, a reducir la vulnerabilidad de su población y a prevenir crisis como la alimenticia de los últimos meses. La UE, en un ejercicio extraordinario de hipocresía, sigue persiguiendo la rápida liberalización de las economías más pobres cuando ni es ese el camino que sus países emplearon para llegar a donde están ni es lo que ellos están dispuestos a hacer en temas tan sensibles como las subvenciones agrícolas o el movimiento internacional de trabajadores.
Aunque todos estos temas requieren de sesudos estudios para entenderlos en profundidad, no debiera hacer falta mucho más que un par de artículos como éstos para provocar la indignación y el enfado de los europeos contra los gobernantes que nos representan.
En estos días en los que están saliendo a la luz las repercusiones que puede tener para la sociedad en general un modelo económico que no pone límite alguno a las aspiraciones de enriquecimiento rápido de unos pocos, puede ser una buena ocasión para pararnos a hacer el paralelismo con la postura de los países ricos en sus relaciones comerciales con el mundo en desarrollo. ¿A quiénes benefician? ¿Cuáles son sus repercusiones en el largo plazo? ¿Tendrán que disculparse y recular una vez que el daño ya esté hecho...?
No conocía de antes a George Monbiot. Habrá que seguirle la pista. Ojalá fuera más común el encontrarnos con periodistas así: bien informados y diciendo verdades como puños.
Os recomiendo su lectura y os animo a que continuéis el debate en este foro. Estos son los links para acceder a los artículos (en inglés): primer artículo y segundo artículo.

Un saludo,
Javier Pérez
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jueves, 4 de septiembre de 2008

El día de la marmota

Ocurrió hace un mes y me pilló en plena mudanza trasatlántica, pero me quedé con las ganas de comentar el penúltimo fiasco de las negociaciones comerciales en la OMC (Organización Mundial del Comercio). Las razones de este fracaso no merecen demasiados comentarios. Es lo que el periodista del FT Alan Beattie denomina ‘el día de la marmota’ en referencia a aquella película de Bill Murray en la que el protagonista se levanta cada mañana en el mismo día: en un ambiente completamente enrarecido por siete años largos de negociaciones, los países ricos presentaron las mismas propuestas mediocres a un mundo en desarrollo que ha cambiado sin que Europa y EEUU parezcan haberse enterado. Es la misma situación que se repite cada dos años desde 2003, y con el mismo resultado. Pero recordé la importancia de este asunto charlando con Mamo Mihretu, uno de los responsables del Ethiopia WTO Project, que se ocupa de impulsar desde el Gobierno etíope la incorporación de este país a la OMC.
Mamo describe un panorama simple, pero demoledor: el fracaso de las negociaciones en la OMC ha retrasado la incorporación de Etiopía a una institución de la que dependen los ingresos de millones de agricultores pobres. Etiopía, como muchos otros pequeños países en desarrollo, se ha visto en la obligación de buscar un acuerdo con la UE en las negociaciones de los EPA (Acuerdos Económicos de Partenariado), en las que Europa impone un trato recíproco a países de capacidades y niveles de desarrollo profundamente diferentes (puedes consultar los detalles de esta situación en el documento de Oxfam Socios o rivales). Escribo estas líneas mientras escucho el discurso de aceptación de John McCain en la convención republicana de Saint Paul. En lo que toca a un futuro comercio con justicia, el panorama es inquietante: a la hora de enfrentarse a los grandes retos globales, la oferta republicana es aterradora. Por ejemplo, la candidata a vicepresidenta, Sarah Palin, ha dejado claro que desconfía de las teorías que responsabilizan al ser humano del cambio climático (y al mono de la evolución, todo sea dicho). Como señala Lluis Bassets en una estupenda entrada en su blog de hoy (Dos tazas), el ‘ticket’ McCain Palin corre el riesgo de sobrepasar por la derecha a Bush en varios de los asuntos principales a los que nos enfrentamos. Pero, francamente, dudo que con Obama las perspectivas de un acuerdo justo en la OMC sean mejores que con McCain. El partido demócrata ha estado tradicionalmente vinculado a los mismos sindicatos que se oponen a un comercio más abierto que desplace lo que queda de la producción industrial a los países en desarrollo (mucho más en período de recesión económica). Por si fuera poco, Obama busca un vuelco en algunos estados rurales del sur tradicionalmente republicanos, pero que cuentan con una importante población afroamericana. Será difícil que alcance la presidencia si sugiere recortar las ayudas a la agricultura o el programa de producción de biodiesel. Al menos podríamos encontrar soluciones imaginativas para dar buen uso a la OMC, como la
propuesta de Stiglitz de utilizar su mecanismo sancionador para castigar las emisiones contaminantes de los EEUU...

Desde Boston, Gonzalo Fanjul Leer más...
Los contenidos de este blog son reflexiones personales de los autores, y no necesariamente representan las posiciones de Oxfam. Para conocer nuestras publicaciones y los temas que investigamos, consulta las páginas de Oxfam o de Intermón Oxfam.