La pobreza y la desigualdad son problemas complejos, pero no inevitables. Una sociedad bien informada puede provocar la transformación económica y política que pondrá fin a la pobreza. Este blog, elaborado por el área de investigaciones de Intermón Oxfam, quiere contribuir a ese debate: proponer reflexiones e ideas sobre la globalización y el desarrollo, y escuchar lo que otros tienen que decir.
Mostrando entradas con la etiqueta Crisis financiera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crisis financiera. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de abril de 2009

¿Crisis de impunidad?

Suspenso generalizado en la defensa de los derechos humanos. Ahora más que nunca es necesario hacer frente a la impunidad que reina en el mundo.

No, no trato de ser alarmista ni tremendista pero resulta altamente preocupante que aún muchos países no cumplan con las obligaciones de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la que son firmantes. En una época de crisis económica como la que vivimos ahora, el respeto por estos derechos debería estar garantizado más que nunca. No podemos permitir que esta crisis acabe contagiando al resto de los ámbitos, si lo hacemos ya no sólo será más difícil salir de esta situación sino que se perpetuará pautas y comportamientos sociales que serán aún mucho más difíciles de superar. ¿Por qué digo esto? Si el respeto por los derechos humanos se deja en un segundo lugar en la agenda internacional y nacional para poder hacer frente a la crisis financiera, el coste de oportunidad será la verdadera herencia que dejaremos en la historia. No nos podemos permitir dejar a un lado la defensa y la protección de los derechos humanos que tanto tiempo y esfuerzos ha costado incluir en la leyes y prácticas de los países. Los organismos internacionales, encabezados por la ONU, el G8, el G20, el G73 y demás órganos representativos deben asegurarse que en sus agendas y prioridades los derechos humanos ocupan el lugar que merecen y no se hacen al coste de implementar otras políticas.

Esta reflexión la hago por dos razones. Por un lado, adelantándome a lo que pueda venir y como alerta a tener en cuenta. Por otro, desde una perspectiva presente y realista. Estamos viendo que tanto países que tenían un historial relativamente bueno en la protección de los derechos humanos como los que no, están o bien abandonando sus obligaciones o recrudeciendo sus pautas de comportamiento.

Por poner algunos ejemplos. En la Guayana Francesa, el gobierno ha sacado recientemente una ley por la que aquellos ciudadanos que se consideren que no respetan los códigos de vestimenta propios de su género podrán ser detenidos, al menos una quincena han pasado ya por la prisión desde que esta Ley fue aprobada hace unos meses. Hay otros ejemplos más conocidos, pero no por ello menos sangrantes. En Irak la actitud del gobierno dibuja un panorama muy preocupante ante el retroceso de los derechos de las minorías o la precaria situación de los derechos humanos en general. En Afganistán, en Sudán, en Chad, en República Democrática del Congo o en Colombia, entre otros, hay miles de testimonios y de informes que certifican como las mujeres y las niñas son empleadas como armas de guerra ante unos gobiernos que no sólo no las protegen sino que no hay el menor atisbo de que sus derechos se vayan a respetar en el medio plazo.

Paula San Pedro
Leer más...

miércoles, 4 de marzo de 2009

Los conflictos que están por venir…

Esta nueva era en la que vivimos me está dando mucho que reflexionar. ¿Cómo será el mundo dentro de cinco años? ¿Qué países se habrán pasado al bando de los ricos y cuáles al de los pobres? ¿Las inequidades aumentarán y la clase media desaparecerá? ¿Se tejerán nuevas redes sociales? ¿Qué mecanismos de supervivencia inventaremos para salir de esta situación? ¿Cuáles serán las consecuencias sociales de tantos millones de parados en el mundo? En fin… podría no parar pero hay una pregunta en la que sí me gustaría profundizar aunque mucho me temo que esto sólo es una mera aproximación.

¿La crisis financiera puede llevar a un encadenamiento de conflictos violentos?

Aunque la pregunta parece algo apocalíptica, lamentablemente, es bastante oportuna. El Análisis Institucional y Político elaborado por el Banco Mundial contiene dos resultados muy relevantes. Por un lado, indica que las desaceleraciones económicas están acompañadas por un deterioro de los indicadores de gobernabilidad. Por otro, constata que los conflictos son más frecuentes durante episodios de desaceleración que durante tiempos normales. Dada la severidad de la crisis actual, estas conclusiones indican que podemos estar presenciando el inicio de una oleada de nuevos conflictos causada por el revés de las reformas gubernamentales.

El think tank LEAP/Europe 2020, utiliza otras variables distintas para predecir que países tienen mayor probabilidad de que estalle un conflicto. Según esta organización, la ausencia de una red de seguridad social y la circulación libre de armas son los dos factores desencadenantes de un conflicto. Si fuese tal el caso, decenas de países estarían en esta situación (entre ellos ¡Estados Unidos!). Otros como el IPPR, indican que la causa del conflicto está en los indicadores económicos, como la elevada tasa de desempleo o el empeoramiento severo de los indicadores macroeconómicos.

Sea cuales sean los criterios empleados, parece bastante factible que entramos en una nueva era de conflictos (aunque sean de menor magnitud que los de años precedentes) que no sólo va afectar a los países directamente implicados. A medida que los estados frágiles y las sociedades divididas se vean abocados al conflicto violento, los efectos se dejarán notar en los países vecinos ante el desplazamiento de población, la reducción de la actividad económica y la pérdida de oportunidades. Bajo esta óptica, los conflictos regionales parecen más que probables.

Por eso la tendencia a reducir la ayuda al desarrollo, y concretamente los cortes que están sufriendo las partidas destinadas a prevención de conflictos, deben revertirse. Ahora más que nunca es necesario que la prevención de conflictos sea una prioridad en la agenda política mundial. La próxima reunión G20 en abril podría ser la oportunidad de oro para hacerlo realidad, pero mucho me temo que no lo será……

Paula San Pedro

Leer más...

lunes, 15 de diciembre de 2008

¿La crisis hace mella en el Sur?

Lo se, lo se, seguro que os preguntáis que novedad voy a decir sobre la más famosa de la crisis. Es ya un tema tan recurrente que no sólo encabeza las primeras páginas de todos los periódicos occidentales desde hace un par de meses sino que se ha colado en nuestras comidas familiares convirtiéndose en el tema predilecto. A pesar de ello, no hay quien se aburra porque cada día nos sorprenden con nuevos escándalos – lo último, la gran estafa de Madoff- más ajustes económicos a la baja, más despidos masivos y peores augurios. En fin, imposible saber cómo estaremos dentro de unas semanas.

Pero no es este tema exactamente sobre el que quería hablar. ¿No les sorprende que conozcamos cada detalle del escándalo del gobernador de Illinois pero que en cambio no tengamos ni idea de cuales son las consecuencias de esta crisis en los países del sur? aunque sólo sea por una cuestión numérica- en el sur vive alrededor del 85% de la población mundial. ¿Por qué me llama la atención? Se confirma una vez más que a los medios de comunicación les interesa, principalmente, el restante 15% de la población. Pero creo que en este caso no se confirma el dicho “pas de nouvelle, bonne nouvelle” porque supongo que las empresas occidentales que se habían deslocalizado en Asia y África estarán también sufriendo su propia recesión, lo mismo ocurrirá con las inversiones occidentales en estos países, no hablar de las ayudas.

Pero después de semanas ¡veo por fin una noticia relacionada con el tema en cuestión! y como cualquier podría esperar es poco optimista. La República Democrática del Congo, país que logra aunar en sus fronteras una de las mayores riquezas de recursos del mundo, décadas de guerra y una población diezmada por ambas razones sufre ahora además las consecuencias de la crisis financiera del norte. Ya han sido despedidos 200.000 trabajadores de las minas de cobalto y cobre porque resulta muy caro producirlas ante la caída del precio en el mercado internacional. Se espera que para finales de mes el número de despidos ascienda a 300.000. Estas cifras no son nada despreciables en comparación con lo que está pasando en occidente donde la banca de inversión en su totalidad arrastra 230.000 despidos desde que comenzó la debacle en el verano de 2007. Quizás para finales de año sólo RDC sume más despidos que el sector financiero..

Esta noticia, que no ocupa las portadas de ningún periódico, sólo nos muestra la punta del iceberg de lo que está pasando en la mayor parte del mundo.
Así es que parece indudable que la crisis financiera no sólo ha llegado a los países del sur sino que ha ya sacudido con virulencia sus economías. Mucho me temo que esta crisis financiera es ya un problema añadido a la pobreza, el analfabetismo, las pandemias, la corrupción, las guerras, la escasez de alimentos, o el desempleo. Un suma y sigue del que no somos del todo conscientes porque “no es noticia”.

Paula San Pedro
Leer más...

martes, 9 de diciembre de 2008

Que gran oportunidad para rendir cuentas

El Banco Mundial acaba de publicar una nueva edición del Global Economic Prospects. Como era de esperar, el informe ofrece perspectivas fúnebres acerca de la economía mundial, y eso incluye a las economías en desarrollo (crecerán en 2009, pero casi tres puntos y medio por debajo del crecimiento de 2007).

Según el Banco, la desaceleración llega precisamente cuando la subida del precio de las materias primas ha hecho a las economías de estos países mucho más vulnerables. No sólo se han hecho más dependientes de un crédito internacional que, simplemente, ha dejado de estar disponible, sino que el encarecimiento de los precios del combustible y de los alimentos ha disparado la inflación.

Hay otras piezas interesantes (y no menos funestas), la mayor parte de ellas relacionadas con la evolución del precio de las materias primas, que es el tema central del informe.

Pero a mí me ha llamado la atención un dato que aparece casi escondido entre los demás: el comercio internacional dejará de crecer por primera vez desde 1982. Las consecuencias que este frenazo puede tener en el mundo en desarrollo son extraordinarias. El comercio ha sido el principal motor de crecimiento económico a lo largo de las últimas décadas.

La pregunta es: ¿cuánto de todo esto hubiese cambiado con una Ronda del Desarrollo firmada y sellada en 2003, tal como estaba previsto? El comentario que mi colega Javier Pérez hacía en este blog hace unos días no puede ser más pertinente, y la responsabilidad de quienes impidieron el buen desarrollo de la Ronda (lobbies agrarios europeos y estadounidenses, fundamentalmente) no puede ser más grave.

La política de intereses miopes evita alguna que otra manifestación desagradable frente al ministerio, pero a la larga se vuelve contra nosotros como un bumerán. ¿Quién va a rendir cuentas por las decisiones que se han tomado?
Gonzalo Fanjul, desde Boston.
Leer más...

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Por qué es necesario cerrar la Ronda de Doha ¡YA!

Las organizaciones de la sociedad civil trabajando en temas de comercio y pobreza hemos mantenido durante los últimos años la opinión de que la no-firma de un acuerdo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que pusiera fin a la Ronda de Desarrollo de Doha era mejor que la firma de un mal acuerdo.

A pesar de que debemos seguir manteniendo esa opinión, hay una serie de razones que incitan a pensar que habría que redoblar los esfuerzos por alcanzar un acuerdo tan pronto como sea posible. Cada día que pasa pinta peor para los intereses de los países pobres en lo que respecta al comercio internacional. ¿Que por qué?:


- Porque mientras las negociaciones en la OMC siguen estancadas (y ya van a hacer 7 años), las grandes potencias mundiales se han lanzado a negociar acuerdos comerciales bilateralmente con las regiones más pobres del planeta. En estas negociaciones, la UE y EEUU están yendo “a saco” y entrando hasta la cocina en unos temas y con unas pretensiones que en el foro multilateral ni siquiera se les ocurriría plantear.
- Porque en estas negociaciones bilaterales, los países ricos ofrecen acceso libre de aranceles y cuotas a la inmensa mayoría de los productos de los países en desarrollo a cambio de ambiciosas pretensiones ofensivas en servicios, inversiones, etc. Aparte de que existen muchas otras barreras que aún pueden impedir a estos productos alcanzar los mercados del Norte (condiciones sanitarias, laborales, ecológicas…), el hecho de que se "vendan" estas preferencias a todas las regiones en desarrollo por igual hace ¡que dejen de ser preferencias! El caso del plátano es paradigmático. Algunos países africanos y caribeños han vendido su alma al diablo para mantener el acceso libre de sus plátanos a Europa y, meses después, la UE ofrece similares condiciones a los países centroamericanos, cuyo producto desbancará a los anteriores en los mercados europeos.

- En estos tiempos de crisis, los países ricos sienten una fuerte tentación proteccionista y unilateralista. Esto es sinónimo de mirarse al ombligo y mirar, aún menos, por los intereses de los países en desarrollo. Unas reglas comerciales multilaterales cerrarían el paso a estas tendencias de forma prácticamente definitiva.

Lo malo es que me temo que estas reflexiones se las hayan hecho también los países ricos. Haría falta un liderazgo internacional que sea capaz de vender el multilateralismo de tal forma que no sea políticamente rentable oponerse abiertamente a él ni, por tanto, a la finalización de la Ronda.

Si alguien estaba pensando en Obama, temo deciros que en esto no va a ser nuestro hada madrina. Según las últimas noticias que hemos recibido desde EEUU, el Partido Demócrata va a mostrar una cara aún más agresiva que los Republicanos en las negociaciones comerciales. Primera desilusión…

Javi Pérez
Leer más...

viernes, 28 de noviembre de 2008

Después de Washington, Doha

En su número de este mes de noviembre, el Migration and Development Brief del Banco Mundial incluye algunas previsiones inquietantes acerca del comportamiento de los flujos de remesas hacia los países en desarrollo. El gráfico que muestro a continuación es un buen resumen de la idea principal de este informe:



Para el Banco Mundial, el hecho de que estas previsiones se cumplan -o incluso empeoren notablemente- depende de una serie de factores difíciles de predecir: (1) la envergadura del frenazo económico en los países de la OCDE (muy particularmente en la UE y en los EEUU, que constituyen el origen de dos terceras partes del total de las remesas); (2) la envergadura del frenazo económico en el propio mundo en desarrollo (donde residen cerca de la mitad de todos los emigrantes); (3) el impacto de la caída de los precios del petróleo en los países del Golfo Pérsico (uno de los destinos principales para los emigrantes del sur y este de Asia, así como del Magreb y de Oriente Próximo); y (4) la incertidumbre acerca de la evolución de los tipos de cambio (al fin y al cabo, EEUU es el único país del mundo cuya moneda se fortalece cuando la economía nacional se derrumba).

Para algunos países estas previsiones se están convirtiendo en una peligrosa realidad. Según el Banco de México, sólo entre julio y septiembre las remesas recibidas cayeron un 6,5% con respecto al año anterior. En el caso de España, la caída fue de un 7% en el segundo trimestre de 2008. Esta caída tendrá efectos tangibles para economías tan vulnerables como la de Bolivia, donde 1 de cada 10 dólares de la riqueza nacional depende de las remesas que se envían desde nuestro país.

Pero la nota más inquietante del informe del Banco Mundial aparece casi escondida al final del documento: a pesar de la caída que acabamos de describir, las remesas reforzarán su posición relativa en las economías nacionales del mundo en desarrollo, porque otras fuentes de financiación externa, como la AOD o la inversión extranjera, podrían caer bastante más.

Oxfam Internacional advirtió recientemente de este riesgo, en el informe que hizo público (If not Now, then When) con motivo de la Cumbre del G20 en Washington:

Even before this crisis broke, the majority of rich countries were reneging on their previous commitments to increase aid, which has fallen for the second year in a row. Shamefully, Italy and France were leading the pack, agreeing tiny budget increases (France) or significant decreases (Italy), despite reiterating their promise to radically increase aid just two months before, in July at the Japanese G8 meeting. Italy has the chair of the G8 in 2009, yet Prime Minister Berlusconi is intent on slashing aid in the face of widespread criticism.

There is a risk with recession at home in rich countries, that cutting aid budgets becomes a politically totemic issue, where politicians cut aid to show their commitment to domestic woes.
Mensaje de todo esto: la Cumbre sobre Financiación del Desarrollo que tendrá lugar en Doha a partir de mañana es mucho más relevante que la columna de página par en la que parece haber quedado relegada.


Gonzalo Fanjul, desde Boston

Leer más...

martes, 25 de noviembre de 2008

¿Gana el desarrollo con el nuevo equipo económico de Obama?

Nancy Birsdall, directora del Center for Global Development, piensa que sí. Esto es parte de una entrada en su blog de ayer:

We at CGD warmly welcome president-elect Barack Obama's appointments of Timothy Geithner as Secretary of Treasury and Lawrence Summers to head the National Economic Council. Both are members of the CGD Board of Directors. It reflects the fact that both are tremendously knowledgeable about the problems and challenges faced by the world's poor and are committed to policies to help address those problems -- both in the interests of the poor in the developing world and of the United States itself. That can only be a good thing at a time when the U.S. economy hangs by a thread -- and the thread is sustained and inclusive of growth in developing and emerging market economies such as China, India, and Brazil.


Veremos. Lo primero que habrá que preguntarse es cuánta atención pueden prestar a cualquier asunto que no sea la calamitosa economía americana. Geithner y Summers serán los primeros en poner dificultades al compromiso electoral de doblar la ayuda estadounidense al desarrollo, por ejemplo.

Pero no todo depende del presupuesto. Otros asuntos fundamentales, como la reforma de la arquitectura financiera internacional, necesitarán de la independencia de criterio que ofrece alguien como Larry Summers, y eso es algo que importa mucho al mundo en desarrollo. Y, según Birsdall, también podríamos esperar sorpresas en materia de política migratoria.

Demasiado bueno para creerlo.

Gonzalo Fanjul, desde Boston

Leer más...

viernes, 21 de noviembre de 2008

El milagro “low cost”, o como consumir más en tiempos de crisis

No por ser un tópico, deja de ser cierto que tras cada crisis se esconde una oportunidad. Y en esta crisis económica algunos quisimos ver la oportunidad de repensar nuestro patrón de consumo desmedido, de preguntarnos si realmente necesitamos todo aquello de lo que nos hemos rodeado, de buscar un rumbo algo más racional que no siga poniendo en riesgo nuestro planeta y arrastrándonos hacia un mundo cada día más desigual.

Pero con propuestas como las que nos hacen desde el artículo "Low cost: la revolución que vino del cielo” del suplemento de El País del pasado domingo, se nos induce a todo lo contrario. Señoras y señores, ustedes sigan consumiendo, pero busquen lo más barato: el milagro "low cost" ha llegado para ayudarles. Incluso llega a decirnos que estamos ante una “revolución muy democrática, pues se puede comprar más que nunca".


Y para ser de más ayuda nos dan unos cuantos ejemplos. Por qué no, podemos tomar un vuelo barato, comer en Roma el día de Nochevieja y estar a tiempo de vuelta en casa para tomar las uvas. O comprar una camiseta por menos de un euro (confeccionada en Bangladesh). O conseguir un vuelo por sólo ocho euros. ¿Tiene esto algún sentido? ¿Qué costes ambientales y sociales se ocultan detrás de estos precios?

Cada día, los derechos humanos y laborales se pisotean en muchos lugares para producir lo que compramos a precios de risa. La lucha contra el calentamiento global es más urgente que nunca, y en el sector de la aviación las emisiones de gases de efecto invernadero crecen más rápido que en cualquier otro.

Como consumidores privilegiados con oportunidad de escoger tenemos un gran poder, y también una gran parte de responsabilidad. Tratar de racionalizar nuestro consumo será bueno para nuestro bolsillo y también para el equilibrio del planeta. El objetivo no debería ser, en ningún caso, "comprar más que nunca".

Pues de poco servirá salir de esta crisis económica si nos olvidamos de otras crisis humanas y ambientales de consecuencias probablemente mucho más graves.

Arantxa Guereña

Leer más...

martes, 18 de noviembre de 2008

Países pobres (y vulnerables)

Desde la perspectiva de los países pobres, describir la evolución de la economía durante los últimos dos años es hablar de shocks y de vulnerabilidad.

Para muchas economías de África, Asia y América Latina, la montaña rusa en la que se ha convertido la economía internacional tiene consecuencias que van mucho más allá de las estadísticas. La combinación de economías dependientes (de la ayuda, de la importación de alimentos, de la exportación de un puñado de materias primas) y ausencia de redes de seguridad (bolsas sociales, programas de desempleo, ayuda alimentaria, sostenimiento de precios) supone a menudo un shock que determina durante años la vida de una familia.

A la inestabilidad financiera y comercial se ha unido el fenómeno del calentamiento global, que ha disparado el número de inundaciones, huracanes y tifones, casi siempre en regiones en desarrollo.


La vulnerabilidad (de las familias y de los países) se ha convertido en uno de los grandes temas de debate en las políticas de desarrollo. Y, como en otros casos, las soluciones que se han puesto sobre la mesa apuntan en la dirección contraria a la que hemos ido los últimos treinta años, en donde se ha debilitado el papel del Estado como regulador y proveedor de garantías sociales.

La buena noticia es que todo apunta a un cambio de tendencia, en el que reconsideraremos algunos de los errores pasados. Si te interesa este asunto, te sugiero tres pistas interesantes:
  • El capítulo 4 de De la pobreza al poder, de nuestro colega Duncan Green, hace un repaso bien informado de los principales dilemas que plantea el riesgo y la vulnerabilidad en los países pobres. En esta página también encontrarás referencias a otros materiales interesantes.
  • Para conocer el papel del cambio climático en este debate, no dejes de consultar el Informe sobre Desarrollo Humano 2007-08, editado por el PNUD. Merece la pena leer el espléndido resumen, pero encontrarás más detalles en el capítulo 2.
  • El Center Global Development (un think-tank provocativo y recomendable) acaba de publicar un pequeño trabajo en el que analiza el papel que podrían jugar en este asunto los Bancos Multilaterales de Desarrollo, aportando las garantías que no siempre pueden pfrecer los propios Estados. Algo técnico, pero ilustrativo y realista.


Gonzalo Fanjul, desde Boston
Leer más...

jueves, 13 de noviembre de 2008

La famosa crisis y su desconocido lado oscuro

Según las noticias de esta última semana, la ayuda al desarrollo se podría reducir en un 30% debido a la crisis financiera. No es una noticia nueva y las alarmas ya han saltado en todos los ámbitos, los países del sur, las ONG y las instituciones multilaterales se han hecho eco de ella y se empiezan a plantear soluciones. Sin embargo, veremos si esta onda expansiva llega a la reunión del G20. Queda la esperanzan de que la presencia de países como India, Sudáfrica o Brasil- aunque sin olvidar a Estados Unidos donde 1 de cada 8 habitantes viven en la pobreza- puedan ser la memoria viva de los dos tercios de la población mundial que viven en la pobreza.

La crisis financiera plantea tantos retos mundiales que parece difícil que ni un batallón de Obamas pudiese resolverlos. El primero es la citada reducción de la ayuda al desarrollo. ¿Cómo van a sobrevivir agencias de Naciones Unidas que dependen hasta en un 70% de estos fondos? ¿Qué implicaciones tendrá para órganos como UNICEF o el Programa Mundial de Alimentos? La situación de partida es ya precaria. Por dar algunos ejemplos, en Burundi el 46% de la población se encuentra en situación de malnutrición crónica, en Etiopía 6.4 millones están en situación de inseguridad alimentaria, en Afganistán esta cifra asciende al 35% y en Haití, tras dos huracanes, este número ha aumentado en un 20% en el último mes. ¿Qué capacidad de respuesta a la crisis van a tener estos países cuando más de un cuarto de su población no tiene ni para comer?


Otro de los grandes retos es la reformulación a la que se va a tener que someter el sistema internacional. A pesar de que es obvio que este sistema ha dejado de ser eficiente, los intereses creados están tan arraigados que el cambio no va a ser nada fácil y no va a gustar a quienes acostumbraban a estar en el poder. El mundo está cada vez más interconectado e interrelacionado, por lo que ya no es lógico que los mismos ocho sigan tomando las decisiones. Además, esta nueva organización debe poder hacer frente a los problemas globales actuales: la pobreza, el cambio climático, y la crisis de los alimentos y la energía.

A pesar de que el mundo es consciente de los peligros y las amenazas que trae consigo esta crisis, el impacto que va a tener sobre los países en desarrollo es impredecible dado que no hay precedente histórico. Lo que sí que parece claro es que esta crisis va a ser el punto de inflexión para muchas personas (quienes caigan bajo el umbral de la pobreza) y para muchos países (quienes retrocedan en el cumplimiento de los Objetivos del Milenio).

No va haber ámbito económico, político o social que no se vaya a ver afectado por esta nueva situación. Los derechos humanos no van a ser menos y el riesgo de que incremente el número de violaciones es mayor. Los derechos económicos y sociales (como la vivienda, la educación o la sanidad) van a sufrir tal presión que será difícil que muchos países puedan satisfacerlos. Las tensiones sociales derivadas de esta situación pueden aumentar ante la amenaza de que se restrinjan las libertades civiles. Al tiempo que las economías caen y los países tienen que apretarse el cinturón, los desplazados y los refugiados, siendo sectores especialmente vulnerables, pueden sufrir una mayor desprotección. Aquellos países denominados “estados frágiles” se pueden ver aún más debilitados por esta crisis provocando con ello la vuelta a la inestabilidad y a la violencia.

En su próxima reunión, el G20 debe evitar la miopía política y las estrategias unilaterales. En un momento de crisis global, las soluciones deben ser globales y no se puede permitir que se reduzcan al ámbito financiero. No olvidemos que esto no es sólo una cuestión de dinero. Estamos en un momento histórico que puede marcar el punto de inflexión para los que viven en la pobreza, los que sufren un conflicto, los que han tenido que huir de su país o los que no pueden disfrutar de sus derechos que son realmente la mayoría de la población mundial.

Paula San Pedro
Leer más...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

¿Hay alguna oportunidad en la crisis?

Me pregunto cuántas sorpresas políticas nos va a deparar la crisis económica. Para muchos, éste es el momento de dar marcha atrás, apretarse el cinturón y olvidar cualquiera aventura social que sugiera un incremento del gasto.

Pero podría ser también que algunos países decidan hacer de la necesidad, virtud. ¿Podemos encontrar mejores argumentos para el cambio que el agujero en el que este sistema nos ha colocado? ¿Podemos aprovechar la convulsión económica para provocar la convulsión política que evite males mayores en el futuro?


Tres propuestas: uno, flexibilizar las fronteras para que los emigrantes puedan retornar a sus países en espera de tiempos mejores. Dos, culminar la batería de reformas sociales (como la Ley de Dependencia en España o el seguro de salud en EEUU) que reducirían la vulnerabilidad de los más débiles frente a los ciclos económicos. Y tres, completar la Ronda del Desarrollo de Doha, evitando las mismas tentaciones proteccionistas que magnificaron la crisis del 29.

Gonzalo Fanjul, desde Boston

Leer más...

martes, 11 de noviembre de 2008

Recordando a Galbraith

Si hay alguien al que la victoria de Obama hubiese hecho más féliz que a ningun otro, ése es John K. Galbraith. El viejo economista canadiense acompañó durante sus más de cien años la evolución del Partido Demócrata estadounidense, siempre en el margen izquierdo: comenzó su carrera colaborando con el New Deal de Roosevelt; amigo y consejero de Kennedy, fue su embajador en la India durante varios años; como tantos otros, apoyó las reformas económicas de Johnson, pero se acabó enfrentando a él por la guerra de Vietnam; colaboró en la nominación de McGovern y con su demoledora crítica del Reaganomics apoyó decididamente la elección de Bill Clinton.

Durante todo este tiempo, Galbraith se fue imponiendo como uno de los referentes económicos del país. Profesor en Harvard, y uno de los ensayistas más brillantes de su época, escribió más de treinta libros en defensa de una economía justa y humana. Algunos, como El crack del 29 o Breve historia de la euforia financiera son reeditados de forma periódica para recordarnos que "en este momento los mercados se dotan de mucha más liquidez financiera que inteligencia para gestionarla". Otros, como The Affluent Society o The Good Society, abordaron el reto de transformar nuestras sociedades y acabar con la desigualdad y la pobreza.

Puedes encontrar una descripción completa de su vida y su obra en la excelente biografía que escribió Richard Parker, profesor de la John F. Kennedy School of Government. En la web de este libro encontrarás también numerosos archivos sonoros y visuales de Galbraith.

Lo curioso de este asunto -me recordaba hace unos días mi profesor de historia, Alexander Keyssar- es que Galbraith no sería considerado hoy un verdadero economista. En la era de las regresiones y los modelos econométricos, el análisis económico de Galbraith, accesible, didáctico y político, es considerado un ejercicio superficial.

Personalmente, prefiero pensar en la economía como una herramienta al servicio del debate y el interés público, y no como una simplificación númerica y parcial de la realidad. Dicho de otro modo, me quedo con el hombre que, describiendo la crisis del 29, dijo: "Es aquí donde reside el problema del capitalismo (...): qué hace que quienes saben que las cosas están yendo mal proclamen sin embargo que todo va muy bien". ¿Te suena?

Gonzalo Fanjul, desde Boston
Leer más...

sábado, 8 de noviembre de 2008

España en la cumbre de Washington

España ha peleado como pocas veces por hacerse con un sitio en la cumbre financiera de Estados Unidos, que tendrá lugar a finales de este mes. Bienvenidos sean los esfuerzos por figurar a la altura de nuestra cuenta corriente.

El problema es que ahora el Gobierno se va a ver obligado a decir algo, y hasta este momento no ha dado muchas pistas. Otros países, como el Reino Unido o Francia, acudirán a Washington con una propuesta para reformar el sistema financiero internacional y las instituciones que lo regulan. Gordon Brown ya ha dejado claro que no espera menos que una refundación del sistema Bretton Woods.

¿Qué tiene que decir España?

Gonzalo Fanjul, desde Boston. Leer más...
Los contenidos de este blog son reflexiones personales de los autores, y no necesariamente representan las posiciones de Oxfam. Para conocer nuestras publicaciones y los temas que investigamos, consulta las páginas de Oxfam o de Intermón Oxfam.