Como ha puesto de manifiesto la ausencia de referencia alguna sobre el tema en el comunicado final del G-20 tras su reunión de esta pasada semana en Londres, la reforma de las injustas reglas del comercio internacional sigue sin ser una prioridad para los países más poderosos del planeta. Si algún interés tienen los países ricos en desatascar la Ronda de Doha es por minimizar el riesgo de una escalada de proteccionismo entre ellos, no por hacer justicia a los objetivos iniciales de esta Ronda, llamada “de desarrollo” allá por el año 2001.
Frente a esta indignante indiferencia, otra noticia nos llega también de la arena multilateral para endulzarnos el anterior mal trago. Hace ahora dos meses el Relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, hizo público el primero de los informes bajo su mandato. Su objetivo es “explorar las relaciones entre los acuerdos alcanzados en el seno de la OMC, en especial el Acuerdo en Agricultura, y el cumplimiento de la obligación de los Miembros de la OMC de respetar el derecho humano a un correcto acceso a la alimentación”.
Ante todo, este informe nos muestra que no estamos solos los que pensamos que el comercio internacional, y las reglas que lo rigen, no pueden dejar de ser más que instrumentos al servicio de unos fines y objetivos justos y sostenibles. En el caso de los alimentos, el cumplimiento de ningún acuerdo debería empujar a un país a ir en contra de su obligación de garantizar el Derecho Fundamental al correcto acceso a una adecuada alimentación. Los acuerdos bilaterales y multilaterales de comercio han fallado en este aspecto y han pasado a estar del lado de las causas y no de las soluciones ante las crisis mundiales de alimentos.
Telegráficamente, estos son los principales mensajes del informe (seguir link para ver el recomendable texto completo):
- Los países miembros de la OMC tienen obligaciones derivadas del cumplimiento de los Derechos Humanos. Estos países no son conscientes de la relación que existe entre los tratados comerciales (OMC y bilaterales) que firman y sus obligaciones en términos de derechos humanos.
- El régimen comercial multilateral (promoción de liberalización generalizada, subsidios agrícolas de países desarrollados, reducción de flexibilidades) ha creado en los países en desarrollo una gran dependencia en las importaciones para adquirir sus alimentos básicos. Este régimen, junto con el abandono de la agricultura y la falta de atención a los pequeños productores, están en la base de la vulnerabilidad alimenticia de tantos países en desarrollo actualmente. Combinación que ha beneficiado simultáneamente a las corporaciones transnacionales.
- La OMC debería reconocer el carácter especial de los bienes agrícolas y permitir a los países en desarrollo las flexibilidades necesarias para proteger sus sectores de la competencia de los países desarrollados y de la volatilidad de los precios en los mercados internacionales.
- Cualquier acuerdo comercial debería ir precedido de un necesario análisis de impacto y siempre ser considerado provisional, pendiente de re-negociación en caso de que se detecte que está perjudicando al derecho a un acceso adecuado a la alimentación.
Leer más...
La pobreza y la desigualdad son problemas complejos, pero no inevitables. Una sociedad bien informada puede provocar la transformación económica y política que pondrá fin a la pobreza. Este blog, elaborado por el área de investigaciones de Intermón Oxfam, quiere contribuir a ese debate: proponer reflexiones e ideas sobre la globalización y el desarrollo, y escuchar lo que otros tienen que decir.
Mostrando entradas con la etiqueta Comercio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comercio. Mostrar todas las entradas
sábado, 4 de abril de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Me alegro por Moldavia, pero hay algo que no entiendo
En 2008, la UE ofreció a Moldavia mejorar las condiciones de sus “Preferencias Comerciales Autónomas”, por las que desde el 2004 las exportaciones moldavas a la UE gozaban de acceso preferencial. Con esta oferta, Moldavia mejorará considerablemente sus condiciones de acceso a la UE. Moldavia es el país más pobre del continente europeo y ocupa el lugar 111 en el ranking del Índice del Desarrollo Humano. Por ello, esta noticia no puede provocar más que alegría. Quisiera sin embargo añadir dos reflexiones que este acontecimiento me suscita desde el punto de vista de la “justicia económica”.
En 2004, la Unión Europea oficializó a través de las “Políticas Europea de Vecindad” (PEV), las relaciones que mantiene con aquellos países no comunitarios con los que comparte frontera terrestre o marítima (excepto Rusia). La “pata comercial” de estos PEV se denominó “Preferencias Comerciales Autónomas”.
En 2008, la UE ofreció a Moldavia mejorar las condiciones de sus “Preferencias Comerciales Autónomas”, por las que desde el 2004 las exportaciones moldavas a la UE gozaban en un 86 por ciento de acceso preferencial, amparado por el Sistema General de Preferencias “plus”. Con esta oferta, Moldavia mejorará considerablemente sus condiciones de acceso a la UE.
Moldavia es el país más pobre del continente europeo y ocupa el lugar 111 en el ranking del Índice del Desarrollo Humano. Por ello, esta noticia no puede provocar más que alegría.
Quisiera sin embargo añadir dos reflexiones que este acontecimiento me suscita desde el punto de vista de la “justicia económica”:
- ¿No es este tipo de “trato comercial preferencial”, no basado en aspectos objetivos (nivel económico, cumplimiento de legislaciones laborales o de DDHH, etc.), el que contraviene las normas de la OMC y que provocó que la UE se viera obligada a cesar su trato preferencial a los países ACP y embarcarse en las tan polémicas y criticadas negociaciones de los acuerdos EPA? ¿Dónde queda la retórica de la UE de que la negociación de los EPA no era decisión política suya sino una imposición externa para no contravenir las normas del comercio multilateral?
- La UE ha justificado el otorgamiento de estas preferencias y la no negociación de un Tratado de Libre Comercio entre la UE y Moldavia diciendo que: “Ofrecer a Moldavia un mejor acceso al mercado de la UE fomentará su desarrollo económico. Está claro que iniciar las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio con Moldavia no es una opción dado que Moldavia no posee la capacidad competitiva para asumir obligaciones comerciales recíprocas con la UE”.
Si la UE es capaz de mostrar esta sensibilidad en relación al rol del comercio como motor del desarrollo para los países pobres, ¿qué es lo que le impide ampliar esta reflexión a su posicionamiento comercial con los países ACP (entre los que está la gran mayoría de los Países Menos Desarrollados del mundo) o con el resto de regiones en desarrollo con las que actualmente negocia tratados comerciales bajo una estrategia marcadamente mercantilista y de búsqueda de intereses comerciales ofensivos? ¿Hay alguna razón estratégica por la que Moldavia merezca mejor trato que Costa de Marfil, Ghana, Camerún o Guyana?
Hace ya tiempo que los argumentos con los que la Comisión Europea defiende su comportamiento con los EPAs me huelen mal. Después de conocer esta noticia, aún me huelen peor. En fin…
En 2004, la Unión Europea oficializó a través de las “Políticas Europea de Vecindad” (PEV), las relaciones que mantiene con aquellos países no comunitarios con los que comparte frontera terrestre o marítima (excepto Rusia). La “pata comercial” de estos PEV se denominó “Preferencias Comerciales Autónomas”.
En 2008, la UE ofreció a Moldavia mejorar las condiciones de sus “Preferencias Comerciales Autónomas”, por las que desde el 2004 las exportaciones moldavas a la UE gozaban en un 86 por ciento de acceso preferencial, amparado por el Sistema General de Preferencias “plus”. Con esta oferta, Moldavia mejorará considerablemente sus condiciones de acceso a la UE.
Moldavia es el país más pobre del continente europeo y ocupa el lugar 111 en el ranking del Índice del Desarrollo Humano. Por ello, esta noticia no puede provocar más que alegría.
Quisiera sin embargo añadir dos reflexiones que este acontecimiento me suscita desde el punto de vista de la “justicia económica”:
- ¿No es este tipo de “trato comercial preferencial”, no basado en aspectos objetivos (nivel económico, cumplimiento de legislaciones laborales o de DDHH, etc.), el que contraviene las normas de la OMC y que provocó que la UE se viera obligada a cesar su trato preferencial a los países ACP y embarcarse en las tan polémicas y criticadas negociaciones de los acuerdos EPA? ¿Dónde queda la retórica de la UE de que la negociación de los EPA no era decisión política suya sino una imposición externa para no contravenir las normas del comercio multilateral?
- La UE ha justificado el otorgamiento de estas preferencias y la no negociación de un Tratado de Libre Comercio entre la UE y Moldavia diciendo que: “Ofrecer a Moldavia un mejor acceso al mercado de la UE fomentará su desarrollo económico. Está claro que iniciar las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio con Moldavia no es una opción dado que Moldavia no posee la capacidad competitiva para asumir obligaciones comerciales recíprocas con la UE”.
Si la UE es capaz de mostrar esta sensibilidad en relación al rol del comercio como motor del desarrollo para los países pobres, ¿qué es lo que le impide ampliar esta reflexión a su posicionamiento comercial con los países ACP (entre los que está la gran mayoría de los Países Menos Desarrollados del mundo) o con el resto de regiones en desarrollo con las que actualmente negocia tratados comerciales bajo una estrategia marcadamente mercantilista y de búsqueda de intereses comerciales ofensivos? ¿Hay alguna razón estratégica por la que Moldavia merezca mejor trato que Costa de Marfil, Ghana, Camerún o Guyana?
Hace ya tiempo que los argumentos con los que la Comisión Europea defiende su comportamiento con los EPAs me huelen mal. Después de conocer esta noticia, aún me huelen peor. En fin…
Javi Pérez
Leer más...
Etiquetas:
Africa,
Comercio,
Negociaciones comerciales
martes, 9 de diciembre de 2008
Que gran oportunidad para rendir cuentas
El Banco Mundial acaba de publicar una nueva edición del Global Economic Prospects. Como era de esperar, el informe ofrece perspectivas fúnebres acerca de la economía mundial, y eso incluye a las economías en desarrollo (crecerán en 2009, pero casi tres puntos y medio por debajo del crecimiento de 2007).
Según el Banco, la desaceleración llega precisamente cuando la subida del precio de las materias primas ha hecho a las economías de estos países mucho más vulnerables. No sólo se han hecho más dependientes de un crédito internacional que, simplemente, ha dejado de estar disponible, sino que el encarecimiento de los precios del combustible y de los alimentos ha disparado la inflación.
Hay otras piezas interesantes (y no menos funestas), la mayor parte de ellas relacionadas con la evolución del precio de las materias primas, que es el tema central del informe.
Pero a mí me ha llamado la atención un dato que aparece casi escondido entre los demás: el comercio internacional dejará de crecer por primera vez desde 1982. Las consecuencias que este frenazo puede tener en el mundo en desarrollo son extraordinarias. El comercio ha sido el principal motor de crecimiento económico a lo largo de las últimas décadas.
La pregunta es: ¿cuánto de todo esto hubiese cambiado con una Ronda del Desarrollo firmada y sellada en 2003, tal como estaba previsto? El comentario que mi colega Javier Pérez hacía en este blog hace unos días no puede ser más pertinente, y la responsabilidad de quienes impidieron el buen desarrollo de la Ronda (lobbies agrarios europeos y estadounidenses, fundamentalmente) no puede ser más grave.
La política de intereses miopes evita alguna que otra manifestación desagradable frente al ministerio, pero a la larga se vuelve contra nosotros como un bumerán. ¿Quién va a rendir cuentas por las decisiones que se han tomado?
Gonzalo Fanjul, desde Boston. Leer más...
Según el Banco, la desaceleración llega precisamente cuando la subida del precio de las materias primas ha hecho a las economías de estos países mucho más vulnerables. No sólo se han hecho más dependientes de un crédito internacional que, simplemente, ha dejado de estar disponible, sino que el encarecimiento de los precios del combustible y de los alimentos ha disparado la inflación.
Hay otras piezas interesantes (y no menos funestas), la mayor parte de ellas relacionadas con la evolución del precio de las materias primas, que es el tema central del informe.
Pero a mí me ha llamado la atención un dato que aparece casi escondido entre los demás: el comercio internacional dejará de crecer por primera vez desde 1982. Las consecuencias que este frenazo puede tener en el mundo en desarrollo son extraordinarias. El comercio ha sido el principal motor de crecimiento económico a lo largo de las últimas décadas.
La pregunta es: ¿cuánto de todo esto hubiese cambiado con una Ronda del Desarrollo firmada y sellada en 2003, tal como estaba previsto? El comentario que mi colega Javier Pérez hacía en este blog hace unos días no puede ser más pertinente, y la responsabilidad de quienes impidieron el buen desarrollo de la Ronda (lobbies agrarios europeos y estadounidenses, fundamentalmente) no puede ser más grave.
La política de intereses miopes evita alguna que otra manifestación desagradable frente al ministerio, pero a la larga se vuelve contra nosotros como un bumerán. ¿Quién va a rendir cuentas por las decisiones que se han tomado?
Gonzalo Fanjul, desde Boston. Leer más...
Etiquetas:
Comercio,
Crisis alimentaria,
Crisis financiera
lunes, 1 de diciembre de 2008
La agricultura: pilar básico del desarrollo
Hablar de agricultura supone hablar de una de las actividades productivas más ancestrales de la humanidad, y probablemente por ello suele despertar instintos pasionales entre quienes trabajan afines al sector. Esto - y el peso de un número de votos considerable - explica que en países bien asentados en el bienestar como los de la Unión Europea o los Estados Unidos, la política agraria sea utilizada una y otra vez como instrumento de identidad.
Si nuestros políticos salieran más a menudo de sus fronteras electorales y contemplasen el mundo en toda su extensión, entenderían que efectivamente la producción agraria es vital para la supervivencia humana, pero lo es sobre todo para los países donde la agricultura ocupa a gran parte de la población y del PIB. A falta de otros recursos naturales de alto valor, o de otros sectores productivos competitivos, la agricultura es para muchos países pobres la única alternativa exportadora.
Esto no es nuevo. Desde Intermón Oxfam llevamos años señalando la importancia de alcanzar unas reglas justas en el comercio internacional de productos agrarios (http://www.comercioconjusticia.org/) y, sin embargo, tanto el lamentable fracaso de las negociaciones de la OMC como el aún más lamentable resultado del chequeo de la Política Agraria Comunitaria (PAC) de la UE aprobado por el Parlamento Europeo el pasado 20 de noviembre (http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=IP/08/1749&format=HTML&aged=0&language=ES&guiLanguage=en), dan muestra del egoísmo y la hipocresía de nuestros políticos cuando toca revisar este sector. Se habla de una PAC capaz de responder a las señales del mercado, y orientada al medioambiente: la diferencia entre el recorte de ayudas de más de 5.000 euros (un 5%) y el de las ayudas de más de 300.000 euros (tan sólo un 4% adicional) más bien indican todo lo contrario.
Junto con el trabajo que venimos haciendo en materia de comercio, desde Intermón Oxfam apoyamos el desarrollo de campañas nacionales en varios países del Sur para demandar una política agraria que apoye a los pequeños productores, especialmente a las mujeres, y que vaya acompañada de medidas de protección social (http://www.intermonoxfam.org/es/page.asp?id=3386). Confiamos en que con este nuevo frente sea posible colocar la agricultura en el lugar que le corresponde como pilar básico del desarrollo.
Teresa Cavero
Leer más...
Si nuestros políticos salieran más a menudo de sus fronteras electorales y contemplasen el mundo en toda su extensión, entenderían que efectivamente la producción agraria es vital para la supervivencia humana, pero lo es sobre todo para los países donde la agricultura ocupa a gran parte de la población y del PIB. A falta de otros recursos naturales de alto valor, o de otros sectores productivos competitivos, la agricultura es para muchos países pobres la única alternativa exportadora.
Esto no es nuevo. Desde Intermón Oxfam llevamos años señalando la importancia de alcanzar unas reglas justas en el comercio internacional de productos agrarios (http://www.comercioconjusticia.org/) y, sin embargo, tanto el lamentable fracaso de las negociaciones de la OMC como el aún más lamentable resultado del chequeo de la Política Agraria Comunitaria (PAC) de la UE aprobado por el Parlamento Europeo el pasado 20 de noviembre (http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=IP/08/1749&format=HTML&aged=0&language=ES&guiLanguage=en), dan muestra del egoísmo y la hipocresía de nuestros políticos cuando toca revisar este sector. Se habla de una PAC capaz de responder a las señales del mercado, y orientada al medioambiente: la diferencia entre el recorte de ayudas de más de 5.000 euros (un 5%) y el de las ayudas de más de 300.000 euros (tan sólo un 4% adicional) más bien indican todo lo contrario.
Junto con el trabajo que venimos haciendo en materia de comercio, desde Intermón Oxfam apoyamos el desarrollo de campañas nacionales en varios países del Sur para demandar una política agraria que apoye a los pequeños productores, especialmente a las mujeres, y que vaya acompañada de medidas de protección social (http://www.intermonoxfam.org/es/page.asp?id=3386). Confiamos en que con este nuevo frente sea posible colocar la agricultura en el lugar que le corresponde como pilar básico del desarrollo.
Teresa Cavero
Leer más...
Etiquetas:
Comercio,
Política Agraria
domingo, 23 de noviembre de 2008
Europa afronta con coraje la reforma de su política agraria
Los ministros de agricultura de la UE han decidido poner coto al injusto reparto de los subsidios agrarios: a partir de 2012 los grandes terratenientes verán reducidas sus ayudas... un 5%.
Ahí queda eso.
Quedamos a la espera de que se ocupen del 95% restante. Mientras tanto, nos reconforta saber que las nuevas ayudas están amparadas por las mismas reglas de la OMC que la UE se encargó de redactar. No es difícil imaginar el alivio que estas declaraciones habrán provocado en el mundo en desarrollo.
(Va a hacer falta algo más que Obama para reencarrilar las desgraciadas negociaciones de la Ronda de Doha).
Gonzalo Fanjul, desde Boston Leer más...
Ahí queda eso.
Quedamos a la espera de que se ocupen del 95% restante. Mientras tanto, nos reconforta saber que las nuevas ayudas están amparadas por las mismas reglas de la OMC que la UE se encargó de redactar. No es difícil imaginar el alivio que estas declaraciones habrán provocado en el mundo en desarrollo.
(Va a hacer falta algo más que Obama para reencarrilar las desgraciadas negociaciones de la Ronda de Doha).
Gonzalo Fanjul, desde Boston Leer más...
Etiquetas:
Comercio,
Política Agraria
jueves, 20 de noviembre de 2008
Monos, bosques y crecimiento económico
Varios investigadores del Center for International Development (CID) de la Universidad de Harvard -liderados por Ricardo Hausmann- están desarrollando una fascinante derivación de las teorías que vinculan el comercio con el crecimiento económico.
Su punto de partida parece casi una obviedad: lo que exportas, cuenta. Dicho de otro modo, los países de riqueza menor se irán acercando a los países más desarrollados si producen y exportan lo mismo que éstos. La sofisticación de las exportaciones actúa entonces como un generador de innovación, capacidades e inversión, que acaban arrastrando al conjunto de la economía hacia espacios más rentables del mercado.
Para ilustrar su tesis, los economistas del CID han colaborado con un físico, César Hidalgo, que ha elaborado para ellos el mapa del 'espacio productivo'. Este mapa muestra la distribución de los diferentes sectores productivos de acuerdo a las capacidades que requiere cada uno de ellos. De este modo es posible ubicar las empresas de un país en el mapa y determinar si las capacidades con las que cuentan les permitirían ir trasladándose hacia zonas más rentables del mapa.
Ésta es Bolivia, por ejemplo, en el año 2000 (más abajo indico dónde encontrar mapas de excelente calidad):

En su analogía, Hausmann utiliza la figura de los 'monos' para hablar de las empresas de un determinado país, y de 'árboles' para denominar a las industrias del espacio productivo. Los monos están señalados con cuadrados (más o menos grandes dependiendo de su importancia relativa en la economía nacional) y las industrias con círculos (que son más oscuros cuanto más rentables). Si miramos el mapa de arriba, los monos de Bolivia se encuentran concentrados en pocas y remotas regiones del mapa (hidrocarburos y textiles, fundamentalmente), por lo que tienen pocas posibilidades de 'saltar' a otros árboles más rentables. Esto significa que sus capacidades no son muy útiles para producir lo que producen los países más ricos.
De ser ciertas, las ideas de Hausmann y sus colegas suponen un refinamiento de la teoría clásica del comercio y de las recetas económicas que se han aplicado como una plantilla durante los últimos treinta años: en primer lugar, y a riesgo de disgustar a Adam Smith, un país no debe especializarse en lo que hace bien, sino en lo que hacen bien aquellos a los que las cosas les han ido mucho mejor. Segundo, el desarrollo de las capacidades que permitirán exportar productos más sofisticados difícilmente caerá del cielo; es imprescindible contar con una política industrial pública que sea activa e inteligente.
Y tercero: no hay recetas. Lo que es bueno para un país puede resultar letal para otro, porque sus capacidades están condicionadas por variables tecnológicas, geográficas y humanas que varían de un caso a otro. Yo encontré el caso de las industrias de textiles y las de confecciones particularmente ilustrativo. De acuerdo con este enfoque, y en contra de lo que podríamos intuir, las 'capacidades' que son necesarias para producir telas son muy diferentes de las que hacen falta para la industria de la confección (y así está señalado en el mapa), y sería un error empeñarse en que una venga necesariamente después de la otra.
Este resumen de un puñado de párrafos difícilmente hace justicia al fascinante trabajo de los economistas del CID. Si te interesa, puedes encontrar todos los materiales en su página web, además de una relación amplia de mapas por país (y año) en la página creada por César Hidalgo. Esta página también incluye una explicación pormenorizada de los mapas, que permite al lector jugar con ellos observando los detalles y analizando la evolución de cada país.
Gonzalo Fanjul, desde Boston Leer más...
Su punto de partida parece casi una obviedad: lo que exportas, cuenta. Dicho de otro modo, los países de riqueza menor se irán acercando a los países más desarrollados si producen y exportan lo mismo que éstos. La sofisticación de las exportaciones actúa entonces como un generador de innovación, capacidades e inversión, que acaban arrastrando al conjunto de la economía hacia espacios más rentables del mercado.
Para ilustrar su tesis, los economistas del CID han colaborado con un físico, César Hidalgo, que ha elaborado para ellos el mapa del 'espacio productivo'. Este mapa muestra la distribución de los diferentes sectores productivos de acuerdo a las capacidades que requiere cada uno de ellos. De este modo es posible ubicar las empresas de un país en el mapa y determinar si las capacidades con las que cuentan les permitirían ir trasladándose hacia zonas más rentables del mapa.
Ésta es Bolivia, por ejemplo, en el año 2000 (más abajo indico dónde encontrar mapas de excelente calidad):

En su analogía, Hausmann utiliza la figura de los 'monos' para hablar de las empresas de un determinado país, y de 'árboles' para denominar a las industrias del espacio productivo. Los monos están señalados con cuadrados (más o menos grandes dependiendo de su importancia relativa en la economía nacional) y las industrias con círculos (que son más oscuros cuanto más rentables). Si miramos el mapa de arriba, los monos de Bolivia se encuentran concentrados en pocas y remotas regiones del mapa (hidrocarburos y textiles, fundamentalmente), por lo que tienen pocas posibilidades de 'saltar' a otros árboles más rentables. Esto significa que sus capacidades no son muy útiles para producir lo que producen los países más ricos.
De ser ciertas, las ideas de Hausmann y sus colegas suponen un refinamiento de la teoría clásica del comercio y de las recetas económicas que se han aplicado como una plantilla durante los últimos treinta años: en primer lugar, y a riesgo de disgustar a Adam Smith, un país no debe especializarse en lo que hace bien, sino en lo que hacen bien aquellos a los que las cosas les han ido mucho mejor. Segundo, el desarrollo de las capacidades que permitirán exportar productos más sofisticados difícilmente caerá del cielo; es imprescindible contar con una política industrial pública que sea activa e inteligente.
Y tercero: no hay recetas. Lo que es bueno para un país puede resultar letal para otro, porque sus capacidades están condicionadas por variables tecnológicas, geográficas y humanas que varían de un caso a otro. Yo encontré el caso de las industrias de textiles y las de confecciones particularmente ilustrativo. De acuerdo con este enfoque, y en contra de lo que podríamos intuir, las 'capacidades' que son necesarias para producir telas son muy diferentes de las que hacen falta para la industria de la confección (y así está señalado en el mapa), y sería un error empeñarse en que una venga necesariamente después de la otra.
Este resumen de un puñado de párrafos difícilmente hace justicia al fascinante trabajo de los economistas del CID. Si te interesa, puedes encontrar todos los materiales en su página web, además de una relación amplia de mapas por país (y año) en la página creada por César Hidalgo. Esta página también incluye una explicación pormenorizada de los mapas, que permite al lector jugar con ellos observando los detalles y analizando la evolución de cada país.
Gonzalo Fanjul, desde Boston Leer más...
Etiquetas:
Comercio,
crecimiento económico
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Los contenidos de este blog son reflexiones personales de los autores, y no necesariamente representan las posiciones de Oxfam. Para conocer nuestras publicaciones y los temas que investigamos, consulta las páginas de Oxfam o de Intermón Oxfam.